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25 de octubre de 2015

REENCONTRARNOS CON NUESTRO NIÑO HERIDO. Mónica Otero

 En cada uno de nosotros habita el niño, niña que fuimos. Nos acompaña toda la vida.
Lo que vivió, tanto los momentos de felicidad y plenitud como aquellos tristes y oscuros, habrán de marcar profundamente por dónde y cómo seguirá su vida.
¿Fue abandonado, o lo sintió? ¿No fue amado? ¿No fue deseado? ¿Se lo quiso abortar? ¿Fue abusado? ¿Golpeado? ¿Desvalorizado? En cada caso, su vida tomará un rumbo diferente. Su cuerpo, su psiquismo -juntos- buscarán la forma de sobrevivir y esa matriz se repetirá a lo largo de toda su vida como adulto. ¿Por qué? Porque una vez le dio resultado.
Veamos un ejemplo: para una cría de cualquier especie, el abandono es peligro de muerte. Cuando la supervivencia está en peligro, toda especie tiene codificado que lo primero que no debe faltarle es agua. Aparece entonces un reflejo muy arcaico de retener el agua. Aquí tenemos una matriz, un molde.
Retuviste líquidos alguna vez? Te propongo que pienses en qué momento de tu vida ocurrió. Cuál fue tu miedo en ese momento. ¿Te sentiste en peligro de muerte? Para algunas personas, las pérdidas económicas provocan conflictos de supervivencia. Para otras, perder a su pareja es vivido como una sensación de morir. Y cuando aparece este miedo a morir, se bloquea el paso del agua para retenerla. Por ejemplo, a través de un espasmo en los canales colectores, o con un cólico nefrítico...
Menciono estos ejemplos para remarcar cómo las situaciones vividas cuando niños establecen nuestro modo de resolver los conflictos cuando somos adultos. Hay una regla básica que no debemos olvidar nunca: todo aquello que nos permitió vivir va a repetirse independientemente de nuestra voluntad, porque se encuentra instalado en nuestro inconsciente.
Por fortuna, podemos encontrar la solución a muchas de las situaciones que nos aquejan -ya sean físicas o conductuales- yendo al encuentro de este niño que quedó herido, allá lejos, en nuestra infancia, para sanarlo. Ese niño está vivo dentro de nosotros, pidiendo amor, alimento, contacto, reconocimiento, protección... o lo que sea que le haya faltado.
¿Cuál es tu síntoma hoy? ¿Cuál es tu malestar? ¿Qué deseo no lográs alcanzar?
Viajá hacia tu infancia y recordate... Observá cada detalle de ese niño, niña; emociones, pensamientos, sentimientos. Lo que ocurre a su alrededor. El lugar en el que se encuentra y lo que está haciendo. Establecé un diálogo con él o ella. ¿Qué te dice? ¿Qué querrías decirle? Tal vez redescubras aspectos de tu pasado que te resuenan hoy como portadores de un mensaje. No dejes ir esta oportunidad. Estoy segura de que vas a sorprenderte.
Te acompaño.
Espero que me cuentes.
https://www.facebook.com/monicaoteroconsultorapsi

_______________________
Mónica Otero Consultora Psicológica
Decodificación Bioemocional
Reorixins

JUANA LARRANA EN EL DIVÁN

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