La semana pasada caminaba por Esmeralda, cerca de Diagonal Norte, cuando -desde la mitad de la cuadra- ví que en la esquina un cartel se movía. Como se trataba de la parte de atrás, no supe qué decía hasta que llegué a la esquina, momento en el que recibí una sorpresa. El cartel no se movía porque estaba por caerse, ni por efecto del viento, sino porque lo portaba una chica con un ponchito amarillo con letras negras (el que caracteriza ahora a la Ciudad de Buenos Aires). En el mismo decía algo así como "A 100 metros arreglo de veredas".
La chica rotaba a un lado y a otro para que los peatones pudiesen ver la advertencia, mientras apoyaba en su abdomen el extremo del palo que sostenía al cartel; gesto del agotamiento de sus brazos (y por la expresión de su cara, del dolor de piernas y pies también).
Ante mi asombro, quien caminaba a mi lado me dijo :-"¿Qué, nunca los viste? ¡Están por todos lados! ¿No sabías? Creo que cobran 1200 pesos..."
Aparentemente están tercerizados y trabajan por períodos de seis horas.

Ante mi asombro, quien caminaba a mi lado me dijo :-"¿Qué, nunca los viste? ¡Están por todos lados! ¿No sabías? Creo que cobran 1200 pesos..."
Aparentemente están tercerizados y trabajan por períodos de seis horas.
PERO NO SE EQUIVOQUEN... ¡PLATA NO HAY!
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